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martes, 21 agosto 2018

Errores médicos múltiples.

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Por Dr. Kiskesabe

El movimiento del #yo soy médico 17, se solidariza con 16 médicos acusados de homicidio culposo. Los médicos están indignados por el epíteto de homicidas y por la cantidad de médicos involucrados, todo el equipo de alta especialidad de un hospital de pediatría. Dicen que eso no puede ser, que no debe ser. No lo creen. ¿Es esto posible?

Analicemos la continuación del caso clínico comentado en la entrega previa. Recordemos que al enfermo lo envié al hospital de alta especialidad por presiones de la madre, me refiero a la madre del enfermo. Mi diagnóstico estaba muy claro: tuberculosis pulmonar y extrapulmonar probablemente en huesos de columna, sin complicaciones graves, con pronóstico bueno para la vida y para la función. Los prejuicios sociales propiciaron el envío a otra unidad. La madre estaba indignadamente ofendida con el diagnóstico de tuberculosis. Un médico debe ser respetuoso de las creencias de los pacientes.

En el hospital de alta especialidad fue atendido durante dos meses, por los servicios de medicina interna, hematología, traumatología, neurocirugía y radiología entre otros. ¿Cuántos médicos piensa que manejaron el caso en tres turnos diferentes incluyendo los fines de semana en que intervienen otros médicos?

Allá pensaron inicialmente que se trataba de algún problema autoinmunológico pues le indicaron tratamiento con prednisona (depresor de defensas inmunológicas para infecciones). El enfermo empeoró en vez de mejorar. La tuberculosis se descaró y se diseminó rápidamente por el bloqueo de las defensas, uno de los efectos nocivos más temibles de la cortisona. Tuvieron que operarlo de la columna porque se fracturó una vértebra causando aplastamiento y hernia de disco intervertebral que se volvió muy dolorosa.

Para ellos #no era penal, digo, no era tuberculosis.

Después evolucionó con datos neurológicos de letargo mental, rigidez de nuca, seguía la fiebre y decidieron hacer punción lumbar para analizar el líquido cefalorraquídeo y fue en este estudio en el que finalmente confirmaron la tuberculosis en un cultivo bacteriológico, al aislar el bacilo de Koch, responsable de la tuberculosis ya diseminada y avanzada. La cortisona había diseminado la tuberculosis al cerebro y aceleró la de los huesos.

En la nota médica con la que regresaron al enfermo ya especificaban estos diagnósticos y el tratamiento con antituberculosos que ya había recibido y que finalmente la madre aceptó porque ya se lo habían dicho los especialistas de ese hospital, pero dos meses después y también después de haberle provocado severos daños al menospreciar un diagnóstico ya establecido.

Las condiciones clínicas en que lo regresaron fue desastrosa: secuelas de daño cerebral con discapacidad por daño mental severo en la esfera cognitiva, motora, de la memoria, y con graves deficiencias para interactuar humanamente en su trabajo y con su familia, en otras palabras, le provocaron grave retraso mental. Además, usaba muletas por las secuelas de la fractura de columna. De hecho, ya estaba en trámite su pensión por invalidez mental permanente.

¿Hay o no mala praxis multitudinaria?

Recordemos que el único dato anormal era la fiebre y el dolor leve de columna y que esos síntomas habían desaparecido con el tratamiento para tuberculosis.

La confusión fue muy clara en ese hospital de alta especialidad. La explicación a esa confusión es que no tomaron en cuenta el diagnóstico de tuberculosis, hicieron caso omiso de los datos que les envié en la nota, menospreciando la calidad de la atención de un médico de provincia. Los médicos de alta especialidad, en general no toleran ni otorgan credibilidad a la opinión de un médico, que según ellos, son de menor jerarquía académica y social.

En los hospitales de alta especialidad no tienen experiencia de algunas enfermedades muy comunes y frecuentes como la tuberculosis, la fiebre tifoidea o la colitis nerviosa, enfermedades ambulatorias, que generalmente no necesitan ser encamados en hospitales de alta tecnología.

Los médicos residentes de esos hospitales salen bien preparados en padecimientos o complicaciones graves y serias de enfermedades raras o en etapa avanzada. Eso explica, que al llegar algún enfermo con un diagnóstico con el cual no tienen experiencia, lo menosprecien y solo piensen en padecimientos raros. Creo que esto sucedió en este caso, que para mi fue relativamente sencillo y simple decidir el tratamiento de prueba de tuberculosis.

Por otra parte, en la nota con la que regresaron al enfermo, solo estaba mencionado lo obvio. Por la información que me proporcionó la madre yo deduje lo que había sucedido: mala praxis médica por un gran equipo de médicos, tanto en número como en alta tecnología.

Para la madre, de villano al que iba a demandar, me convertí en una “eminencia médica” porque finalmente, si # era penal, digo, si era tuberculosis.

     Imaginemos cuantos médicos participaron en los tres turnos de lunes a viernes, en el turno de fin de semana tanto del hospital local de Poza Rica Ver., en el cual fue hospitalizado en dos ocasiones y durante los dos meses que permaneció en el hospital de alta especialidad de Puebla, esta Puebla sin los Ángeles. ¿Diez, veinte, treinta médicos? No importa el número. ¿Alguien duda que hubo mala praxis de muchos médicos?

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